¿El Mundial rompe con el machismo en México?
En el marco del 28 de junio, Día Internacional del Orgullo LGBTIQ+, el Mundial de fútbol aparece no sólo como un evento deportivo global, sino también como un espacio para observar cambios culturales sobre género, masculinidad y diversidad sexual en México.
Desde una mirada sociológica, este tipo de eventos funcionan como espacios donde las reglas cotidianas se relajan y emergen nuevas formas de convivencia. En estos escenarios, la cultura se expresa con menos filtros y más a través de prácticas sociales que todavía están cambiando.
Masculinidad, afecto y nuevas formas de habitar lo público
Durante el Mundial han circulado escenas que hace algunos años habrían sido poco comunes en espacios de alta exposición pública, abrazos, expresiones emocionales y muestras de afecto entre hombres en entornos de celebración colectiva.
Aunque pueden parecer gestos pequeños, reflejan transformaciones en una masculinidad históricamente asociada con distancia emocional, dureza y control del afecto.
La CONAVIM define el machismo como un conjunto de prácticas y creencias que colocan lo masculino en una posición de superioridad y reproducen relaciones desiguales. Pero estas dinámicas también influyen en cómo los propios hombres viven sus emociones y construyen sus relaciones.
Diversidad visible: existir también es ocupar el espacio público
El Mundial también ha dejado imágenes de parejas del mismo sexo expresando afecto en espacios abiertos y masivos. En el contexto del Orgullo LGBTIQ+, estas expresiones representan algo más que libertad individual, son una forma de ejercer el derecho a la identidad, la igualdad y la libre expresión.
La visibilidad importa porque amplía aquello que una sociedad considera posible.
Y aunque muchas veces se percibe como una realidad minoritaria, en México más de cinco millones de personas se identifican como población LGBTI+, equivalente al 5.1% de la población de 15 años y mas. Mientras que en Sonora el porcentaje es mayor, 6.2%, lo que representa 142,380 personas.
Avances culturales y desigualdades que persisten
Estos cambios conviven con una realidad más compleja. De acuerdo con la ENDIREH 2021, 71.6% de las mujeres de 15 años o más ha vivido algún tipo de violencia a lo largo de su vida.
Las sociedades cambian de forma desigual: mientras algunos espacios muestran señales de apertura, otras estructuras siguen reproduciendo exclusión y violencia.
Desde un enfoque de derechos humanos, el reto no es únicamente la tolerancia, sino garantizar que todas las personas puedan existir y expresarse en el espacio público sin miedo.
Desde En Igualdad A.C., esta conversación forma parte del trabajo que impulsamos mediante nuestro programa de Masculinidades Positivas, donde promovemos formas más libres, corresponsables y no violentas de vivir la masculinidad. A través de talleres buscamos prevenir el acoso sexual y construir espacios más inclusivos en los sectores público, privado y social.
Quizá el Mundial no eliminó el machismo ni resolvió las desigualdades pendientes. Pero sí dejó imágenes y conversaciones que hace algunos años parecían improbables.
Y entonces vale la pena preguntarnos: ¿este Mundial fue solamente una fiesta deportiva… o también una celebración de nuevas formas de convivir, expresar el afecto y habitar la diversidad?
Por Adriana Guadalupe Hernández Holguín, estudiante de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sonora. Colaboradora en EnigualdadAC.
